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11/12/2008

Egoi Martínez - El sueño que me queda es ganar una etapa del Tour

Egoi Martínez: -.el sueño que me queda es ganar una etapa del Tour.-EGOI MARTÍNEZ ha sido uno de los ciclistas destacados en este 2008 a punto de finalizar. Un año que le trajo como regalo el liderar, por primera vez, la Vuelta a España, con el que reconoce ha disfrutado enormemente. En los albores del 2009, reconoce que ganar una etapa en el Tour es el sueño que le queda.



P.- ¿Te han sabido mejor estos cinco días de liderazgo o subir al podio final en La Castellana como ganador de la montaña en 2006?

R.- Por supuesto que el amarillo de este año. Ha sido una de las cosas más especiales que me han pasado en profesionales y lo he disfrutado un montón. Además, fue cerca de casa -Sabináñigo, Burgos... y fueron a visitarme mi mujer y mi hijo. El liderato de la Vuelta me regaló días muy especiales.



P.- Supongo que, aunque sólo sea por estos cinco días de amarillo, el balance del año es muy positivo, ¿verdad?

R.- El balance es buenísimo; ya no sólo por eso, sino que en la Vuelta al País Vasco, que era el primer objetivo del equipo, estuve a un muy buen nivel, sólo me faltó un poquito de suerte; en el Tour de Francia, tuve la victoria de etapa más cerca que nunca -estuve a punto de cumplir el sueño de mi vida, lo vi muy cerca- y, luego, en la Vuelta a España, ser cinco días amarillo y acabar noveno en la general hace que el año sea inmejorable para mí. Yo creo que puedo aspirar a poquito más. Creo que puedo aspirar a la victoria de etapa en el Tour, pero creo que la actuación que tuve en la Vuelta a España marca el límite de mis posibilidades.



P.- 2008 ha sido tu séptimo año como profesional y, en tu palmarés, destaca tu victoria en el Tour de Porvenir 2003 y, por unas u otras razones, la Vuelta de los años 2006 y 2008...

R.- Sí... Bueno, yo añadiría algo que no suele recordar mucho la gente pero que, para mí, es algo muy especial: la Midi Libre 2004, en la que fui capaz de descolgar a Lance Armstrong en una de las etapas y de ser el único ciclista capaz de seguirle en otra. Yo, ahí, fue donde me puse un poco en órbita del equipo Discovery Channel, donde empezaron a fijarse en mí y yo creo que, como profesional, ha sido la carrera en la que mejor rendimiento he tenido; sin lugar a dudas.



P.- ¿Es esa Midi Libre 2004 el mejor recuerdo que tienes de tu carrera?

R.- Ese y el amarillo de la Vuelta a España. Pero, por mérito, yo creo que el mejor rendimiento lo tuve en Midi Libre. Tengo unas cuantas fotos del día que seguí a Armstrong y nunca se me olvidará.



P.- Este 2008 has vuelto a Euskaltel Euskadi después de tu periplo por el Discovery Channel. ¿Has notado mucho cambio entre el conjunto que dejaste en 2005 y el que te encontraste cuando volviste este año?

R.- Sí, sí que ha cambiado mucho. Hay un director deportivo que tenía una visión diferente del ciclismo de lo que había cuando llegó a Euskaltel Euskadi, y se nota la mano, se nota mucho. El equipo es diferente, la forma de hacer las cosas, la forma de trabajar... Y a mí, personalmente, me gusta el cambio.



P.- Los aficioandos al ciclismo dicen que se ve a Euskaltel Euskadi más como una gran familia, mucho más unido que al resto de equipos del pelotón...

R.- Hombre, somos todos vascos y, partiendo de ahí, puede ser normal. Cada tierra, cada gente, tiene sus rasgos propios y nosotros somos gente de pensamientos similares y eso une. Somos gente que nos conocemos hace muchos años... Aunque eso puede convertirse en un arma de doble filo: conocerse mucho puede crear envidias y tensiones o puede generar que estés a gusto y, en el caso de Euskaltel, la gran sorpresa que me he llevado yo al volver, ha sido precisamente el factor humano. Yo nunca había visto a Euskaltel tan unido, nunca había visto tanto compañerismo y a mí se me ha contagiado: a mí nunca me había pasado que me hiciera tanta ilusión que un compañero gane, que me hiciese tanta ilusión que un compañero ande bien y yo creo que eso se ha notado en la Vuelta a España, sobre todo y es uno de los motivos que más peso va a tener en el futuro para que yo me quiera quedar aquí y seguir compartiendo todo esto con mis compañeros.



P.- Ahora estamos en pretemporada. ¿Cómo has pasado estos días?

R.- He estado un mes de vacaciones, aunque siempre se hace algo. Hay que intentar, en este mes, poder disfrutar de la comida, poder disfrutar de las cenas con los amigos, pero sin coger excesivo peso. Porque, si estás un mes sin hacer nada, el cuerpo se atrofia, coges peso, y luego cuesta el doble; entonces, siempre intentas hacer algo para mantener. Luego, en cuanto pasa ese mes y medio, te pones las pilas: empiezas a entrenar tres, cuatro, cinco días por semana; empiezas al gimnasio y, poco a poco, empiezas a sacrificarte, a renunciar a las comidas, a las cenas... vas quitando cada vez más cosas, hasta que llega el uno de enero y vuelves a ser otra vez ciclista.



P.- Y, cuando estás en competición, ¿cómo se afrontan esas grandes etapas de montaña que, desde afuera, vemos tan sumamente duras?

R.- Bueno, depende absolutamente de cómo te encuentras. En función de tus sensaciones, aspiras a ver cuándo se hace la escapada para cogerla porque estás muy bien o porque tienes un líder que defender o cualquier cosa y, si estás fatal, ya empiezas: "A ver si paso el primer puerto porque, como me quede antes, voy a pasarlo fatal para entrar en el control..." [ríe]. Ya te digo que, en función de cómo estés, varía mucho la ilusión que te hace una etapa de montaña: si estás bien, disfrutas mucho más que en una etapa llana y, si estás mal, son penosas.



P.- ¿Y qué tal se aguanta una vuelta de tres semanas en el sentido de que te anula totalmente el tiempo libre?

R.- Sí; es lo más duro del ciclismo. Son tres semanas que se hacen muy largas; las dos primeras semanas pasan bien, pero los últimos cinco días se te hacen eternos y, en el Tour, el doble. En el Tour, hay mucho menos tiempo libre que en la Vuelta, las etapas son más largas, hay más traslados, el calor, no descansas bien por las noches... Y en los cuatro últimos días, se te junta todo: que el cuerpo está reventado, la ansiedad de volver a casa... Y, al final, los cuatro últimos días del Tour son los cuatro peores días de la temporada; es ya en plan: "no tengo hambre, no puedo comer, no descanso bien... ¡que se acabe ya esto!". Cuando pierdes el apetito en una vuelta grande, olvídate de lograr nada. Si bajas a desayunar y no tienes hambre, o llega la noche y estás cansado pero no duermes bien, es síntoma de que la vuelta grande se te está haciendo muy larga.



P.- Además, si llegas a los últimos días sin ningún objetivo claro por el que luchar, tiene que ser peor todavía...

R.- Exactamente, si no tienes un objetivo y únicamente aspiras a que pasen los días, la ansiedad y el sufrimiento son mucho mayores aún.



P.- Conociendo como conocemos todos la dureza del ciclismo, ¿qué es lo que te impulsa a dedicarte a ello cuando eres pequeño?

R.- Pues, no sé. Supongo que será un rasgo de la personalidad. A mí, por ejemplo, siempre me ha gustado estar delgado, siempre me ha gustado estar físicamente bien... Como quien dice, desde pequeñito, yo hacía deporte todos los días y es ya como una pequeña droga; aunque esté de vacaciones, yo necesito hacer algo para sentirme bien. A partir de ahí, el ciclismo de alto nivel es tremendamente exigente y lo mejor de él son las satisfacciones que te da el conseguir algo. Yo, muchas veces, no pienso ni lo que gano al mes. Para mí, una victoria de etapa, un liderato, una etapa bien hecha, una buena escapada... me dan sensaciones que no encuentro en ninguna otra cosa de la vida; me da una satisfacción terrible que otorga sentido a todo lo que haces: a tener fuerzas para cuidarte, para entrenar... Además, ésta es la vida que yo he conocido y la vida que me gusta y, también, hay que reconocer que tenemos una libertad de horarios cuando estamos en casa, que no tiene nadie. Yo, si un día no me apetece entrenar, por lo que sea, pues no entreno; si un día quiero entrenar a las doce, salgo a las doce; si quiero salir a las tres, pues a las tres y si quiero salir a las nueve de la mañana, pues a las nueve. Cuando estás en casa, tienes una libertad y, luego, pues económicamente está bien pagado; no es un fútbol, no te soluciona la vida, pero no vivimos mal, no nos podemos quejar.



P.- ¿En qué momento te das cuenta de que vas a poder dedicarte al ciclismo de forma profesional?

R.- Bueno, sin más. En mi quinto año de aficionado, hice un año perfecto. Gané mucho; en las carreras que se me exigió estar adelante, estuve adelante y, bueno, acabé la carrera ese año también y entonces estaba tranquilo porque pensaba: "Si con esto no consigo llegar a profesionales, pues ya tengo una alternativa. Yo no puedo hacer más". Y pasé a profesionales pero, como no conocía lo que era ser profesional no tenía presión de ningún tipo; yo pensaba que, si no lo conseguía, pues dejaba la bici y no pasaba nada.



P.- Dentro del ciclismo, ¿qué sueños te quedan?

R.- Pues ganar una etapa en el Tour es el sueño que me queda. Vamos, el sueño que puedo conseguir; porque habrá gente que te diga: "Ganar un Tour"... Yo, como sé que no lo puedo ganar, pues no te lo voy a decir.

Fuente: RFEC

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